Aunque el medio ambiente puede ser alterado por otros factores naturales (fuego, erupciones volcánicas, terremotos, impactos de meteoritos, etc.), los principales enemigos de la naturaleza en la actualidad son el crecimiento de la población humana y la falta de control de sus actividades.
Hay un contenedor para cada desperdicio:
Para que la naturaleza se mantenga en equilibrio y los distintos sistemas y organismos que la componen no corran peligro, la ecología ha resumido en tres leyes los principios que deben tenerse en cuenta:
· Primera ley
Todas las formas de vida están relacionadas entre sí. Si la cadena se rompe, perjudica a todo el conjunto. No se pueden eliminar animales o plantas por gusto, ni permitir que se extingan por problemas en su entorno, porque estaremos dejando sin sustento a otras especies que se alimentan de ellos y que, a su vez, son el alimento de otras.
· Segunda ley
Cuanto mayor es la diversidad, mayores son las posibilidades de supervivencia. Es decir, la desaparición de una especie, implica la extinción de las que dependen exclusivamente de ella para vivir, porque se rompe la cadena alimentaria. Por ejemplo, la desaparición de las arañas, sustento del herrerillo, conllevaría la desaparición de este pajarito. Por supuesto, también desaparecería el alcaudón, ave rapaz que se alimenta de pequeños pájaros, como el herrerillo.
· Tercera ley
Todos los seres vivos y todos los recursos son limitados. Por lo tanto, si los consumimos hasta agotarlos, no tendremos manera de volver a recuperarlos.